Solía ser feliz, pero no, las dudas que entraron en mí, ese día, en casa de los abuelos no me lo permitían, por lo tanto decidí hacer un viaje, que me ayudaría a superar este tipo de cosas. Así que hice una llamada, y al momento tenia un viaje a Cali listo.
Solía ir al rancho cuando tenia problemas o me sentía solo, pero esta vez solo quería alejarme del mundo.
Llegando a Cali me baje del avión, y por primera vez decidí no pedir un coche muy lujoso para irme al hotel, simplemente quería pasar desapercibido.
Llegando al hotel decidí darme una ducha, y por primera vez decidí desconectarme del mundo, así que tire a la basura el cargador de mi celular, para por primera vez disfrutar de la soledad, que muchas veces es tu mejor amiga. Al final de mi ducha, decidí hacer una reservación en un restaurante, pero, mientras decidía cual era el indicado, pensé que quería salirme del rol de persona poderosa, y decidí ir simplemente a una fonda típica del lugar.
Al arribar a la fonda, me quede impresionado, ya que nunca había estado en un lugar, el cual, había tantas familias reunidas. Gente tan humilde, de pocos recursos, pero al final juntos y felices. Para esto decidí entrar y pedir una mesa, al hacerlo, la persona de la entrada me dijo, viene solo o en familia, a lo que tuve que responder, solo. Veía a la gente sentada con su familia riendo a lo grande. Pensé.
Al salir de la fonda, di las gracias y mérito, ya que la comida estaba deliciosa, regrese al hotel y en la recepción me dejaron un mensaje, al cual no le di importancia. Subí al cuarto y decidí acostarme en la cama. Estuve pensando, tengo todo el dinero del mundo, viajo a placer, pero, no tengo con quien compartirlo, ni con quien disfrutarlo. Soy solo, un miserable perro.
"A un perro con dinero, se le llama, señor perro."