lunes, 7 de abril de 2014

7' Soñar despierto

Me comenzaba a acostumbrar a la cuidad, muy cálida y silenciosa. Un momento de paz pasaba por mi vida. Pero, para ser honesto, extrañaba el ruido de la rutina, el aire de la vida, y sobre todo, el estrés. Al principio creí que esto sería más fácil.

 *

Tarjetas canceladas, vigor muerto, y nada me conectaba con mi vida anterior. Por razones obvias tuve que abandonar el hotel. Al salir, nunca me imagine lo difícil que sería vivir de ésta forma, antes, con un chasquido, solía recibir todo lo que deseaba, pero ahora, me tenía que valer por mi mismo, tenía qué, por primera ves, luchar por lo que deseaba. 

Todo iba peor de lo que pensé. Todo se volvía un infierno, nada estaba claro. Las ganas de regresar y pedir perdón me inundaban, me hacían sentir tan vacío, pero a la vez con mucha sed de triunfo, mucho anhelo, al final, puro orgullo.

Los lujos, el cambio de coche, el servicio a placer, y todo costaba trabajo, nada iba como lo pensé en un principio. La soledad que me invadía era tal, que pensaba en locuras. La razón me traicionaba, y por segunda vez, los sentimientos me mandaban. No sabía que hacer. 

*

Iba caminando por las calles del centro, buscando algún trabajo, pero nada. De pronto vi un anuncio, "Se solicita mesero", decía. Corrí sin pensarlo, la emoción y nostalgia me invadió. Al entrar al establecimiento, esta persona me dijo, "Usted no parece ser ese tipo de persona que desea este empleo, yo dije, "Lo necesito". Después de mucho pensar, esta persona impactada, me dijo, "Tiene el empleo". Esa sensación de por primera vez ser útil, sin necesidad de nadie más, me invadió.

Al cabo de unas horas, comenzaba a anochecer y no sabía que iba a ser de mí. Pensé por un momento, ¿Dónde se supone que están esos amigos que te juraban fidelidad?, ¿Dónde están esos amigos que juraron nunca abandonarte?, y sobre todo ¿Dónde están esos que juraban quererte? La respuesta era muy obvia, no puedes comprar amor con dinero. 

*

La noche acaparo, y salí del trabajo, le pregunté al dueño dónde podría dormir, él me ofreció dormir en su casa, sólo por unas noches. Agradecí y lo seguí. Al entrar a la casa, decidí prender mi celular, tenía acaso 5% de pila, cheque y nada nuevo. Cuando estaba cerca de apagarlo, recibí una llamada, sí, era el amor de mi vida, esperándome a que yo despertará de la siesta, de la que nunca debí haber despertado.

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